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martes, 5 marzo, 2024

Las hermanas Martínez Sancho, pioneras de la ciencia por Guillermo Uguet

Hoy las referencias a las brechas de género son constantes y, ciertamente, en los estudios superiores son un hecho, causas profundas y la pertinencia de su corrección aparte. Si carreras de matemáticas, estadística, informática o ingenierías son ejemplos de “territorio varón”, las educativas o las relacionadas con la salud lo son de “territorio mujer”. A comienzos del siglo XX, cuando la mujer empezó a incorporarse a la Universidad, las jóvenes lo tenían difícil. Acceder al bachiller ya lo era. En España había menos de 100 Institutos que atendían a menos de 10.000 bachilleres de los que solo 1 de cada 7 eran chicas. Ya en la Universidad bajaba a 1 mujer de cada 12 alumnos. Además Ciencia y mujer era un binomio muy raro. Pero las hermanas Martínez Sancho, Carmen y Ma Pilar, lo hicieron posible. Destacaron en especialidades como las Matemáticas y la Física, típicamente de hombres, y en temas en las fronteras de la Ciencia, constando entre las PIONERAS DE LA CIENCIA.

LAS OBRAS DEL CANAL

José Martínez Simarro, ingeniero ayudante de Obras Públicas, en 1905 es destinado desde Toledo a la sección IV de las obras del Canal, la obra pública más importante del momento en plena efervescencia, a la que llegaron los mejores talentos del cemento. La familia la completaban su esposa Emilia Sancho Lahoz (turolense de Aliaga) y cuatro hijos, siendo Carmen (1901) la segunda. En Noviembre de 1907 nacería en Monzón María Pilar y Carmen daba sus primeros pasos escolares en las desastrosas instalaciones escolares de la ciudad mientras nacía en Madrid la JAE (Junta de Ampliación de Estudios), organismo de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) que sería vital en la carrera de Carmen y Ma Pilar. Los Martínez Sancho no alargaron su estancia en Monzón pues los estudios de los hijos exigían el traslado a Madrid. No harían distinciones de sexo entre sus hijos para estudiar el bachillerato y la Universidad.

EL CISNEROS Y EL INSTITUTO ESCUELA

Carmen completó el bachillerato en el Instituto Cisneros en 1918, que le quedaba cerca de su casa, con no más de 5 chicas en clase. Años después confesó que le defraudó la poca atención que se les prestaba. Pilar completó en el Cisneros la primaria pero sus padres le consiguieron plaza en el prometedor Instituto-Escuela que la JAE inauguraba en 1918 iniciando con otros 90 alumnos el camino de su primera promoción de bachiller.

Había descontento con el aislamiento español de lo que acontecía en los países punteros en Pedagogía, Ciencia, etc. y con la formación de profesores. La enseñanza secundaria fue el nivel en el que volcar los esfuerzos y el Instituto- Escuela se pensó como la herramienta clave para lograr el cambio radical. Las mejores mentes del país compaginarían investigación (en Centros del más alto nivel posible) con la enseñanza, renovando programas y métodos. Tras el segundo año universitario los aspirantes a profesores de bachiller podían solicitar compaginar su formación científica universitaria con dar clases en bachiller, formación en pedagogía, dos idiomas (para poder optar a becas de ampliación de estudios en el extranjero), filosofía, artes, música, deporte,…toda una enorme “probeta experimental” que, de funcionar, iba a alimentar a otros centros de todo el país.

LAS MARTÍNEZ Y LA JAE

A Carmen se le denegó la petición para formarse como profesora en el Instituto-Escuela en 1920 pero logró su selección en 1922 y se mantuvo hasta 1928. En 1924 se licenció en Matemáticas siendo los dos últimos años profesora de su hermana María Pilar (y de su hermano Luis, el pequeño de los seis hermanos) que se graduaba en bachiller en ese 1924. De los 90 que empezaron la primera promoción se quedó en solo 19 graduados, 9 chicos y 10 mujeres, cifras fuera de lo común. Mientras Ma Pilar iniciaba la licenciatura de Físicas Carmen trabajaba en su tesis doctoral que lee en 1926. Fue la primera doctora en Matemáticas de España. En 1928 Carmen gana la cátedra de Matemáticas de secundaria, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo, y María Pilar se licencia en Físicas.

En el curso 28-29 Carmen se incorpora a su cátedra en Ferrol y Ma Pilar inicia la licenciatura en Químicas además de formarse como profesora en el Instituto- Escuela. La JAE procuraba becas (entonces pensiones) para formarse en el extranjero y Carmen, un año después, fue la primera mujer pensionada para Berlin.

ESPECTROSCOPISTAS

De 1931 a 1934 la JAE asignó a Ma Pilar al equipo del aragonés Miguel Catalan en el INFQ (Instituto Nacional de Física y Química, un organismo similar a los que hoy conocemos del CSIC), conocido como Rockefeller. Catalan era una autoridad reconocida en un área en la frontera de la Ciencia como la estructura de la materia (modelizar la estructura de los átomos). El modelo de Bohr y Sommerfeld (con el que trabajó Catalan) lo completó el aragonés interpretando los “multipletes” del espectro del manganeso y hoy su nombre va unido a ellos. El INFQ tuvo 5 departamentos y el de Catalan fue la primera gran escuela de espectroscopistas españoles en la que se formaba Ma Pilar. Con más del 50% de mujeres era el departamento más femenino del INFQ, aportando Ma Pilar publicaciones del espectro del Cromo, Molibdeno y Zirconio.

PUNTO Y APARTE: GUERRA

La Guerra Civil rompió tanto el plan científico como el pedagógico. Cortó carreras e investigaciones y los que no marcharon pasaron por depuraciones. José Martínez, que ayudó a traernos el agua (la esperanza) fue sobreseído de su afiliación masónica de 1929 (su nombre simbólico CEMENTO). Carmen y Ma Pilar, que mostraron a las mujeres que el camino de la Ciencia no les estaba cerrado, también fueron sobreseídas por su relación con la ILE. Carmen tuvo una carrera que la convirtió en celebridad nacional y Mª Pilar desapareció «del mapa científico» y, como tantas, vivió en el anonimato más absoluto.

 

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