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miércoles, 1 febrero, 2023

“Es un sinsentido que no les permitan salir del país si no les acompañan sus tutores”

Una enorme conmoción nos invade por las circunstancias que se están viviendo en Ucrania, ya hemos superado el mes de invasión rusa y la guerra continúa sin visos de una resolución inminente. Mientras tanto, los acontecimientos se van sucediendo y en algunos casos el sufrimiento se multiplica y la impotencia no para de crecer. Una ley injusta está afectando de forma directa a niños huérfanos que habitualmente acudían al Cinca Medio para pasar con sus familias de acogida tanto el verano como las navidades. Con preocupación, indignación y desesperación conocieron hace unos días que el Gobierno no les permite salir de Ucrania solos, y que deben hacerlo acompañados de sus tutores, con la problemática que eso suscita.

Tres familias del Cinca Medio están viviendo una situación desoladora, físicamente están aquí, pero sus pensamientos no pueden alejarse ni por un momento de la guerra que se está viviendo en Ucrania, donde continúan los niños que durante los últimos años han acudido a sus casas a través de la Asociación Asistencia a la Infancia. Los sentimientos de María Ángeles Fumanal, Antonio Ruz, Rodrigo Laporta, Raquel García, Alfredo Barrabés y Luisa Pedraza son similares, entre ellos se apoyan, se consuelan y sacan fuerzas de flaqueza para luchar por lo que consideran una enorme injusticia. “Estamos viviendo un hecho surrealista. Es un sinsentido que no les permitan salir del país si no les acompañan sus tutores”, resaltan indignados.

Una nueva normativa que ha entrado en vigencia recientemente ha impedido que estos menores huérfanos hayan podido llegar a España e instalarse con unas familias de acogida a las que conocen a la perfección, y con las que estuvieron recientemente –se fueron el pasado 22 de enero-. “El Gobierno ucraniano quiere protegerles ante un posible tráfico de menores, una situación que se ha detectado en la frontera durante las últimas semanas; eso lo comprendemos. Pero es increíble que nos pongan trabas a nosotros, cuando la entidad a través de la cual vienen aquí lleva 25 años trabajando con ellos de una manera impecable. Estamos tocando todas las puertas posibles para conseguir solucionar el problema… la urgencia es máxima y ellos están desesperados por poder salir de una zona de conflicto, donde están pasando mucho miedo, estrés y una gran incertidumbre”, recalcan.

IMPOTENCIA EN LA FRONTERA

De forma directa, una de las protagonistas en esta historia es Yulia Dzyuba, la cual vivió en primera persona la situación que se produjo en la frontera, donde a la mitad de los niños que viajaban con ella no les permitieron cruzar a Polonia, entre ellos nueve niños huérfanos cuyo destino eran hogares aragoneses, incluidos los tres mencionados del Cinca Medio. Esta joven de 25 años nos cuenta su experiencia desde Monzón, donde se ha refugiado en casa de María Ángeles y Antonio, con los que pasaba las vacaciones cuando era niña. Allí se ha reencontrado con dos de sus ocho hermanos, el resto continúan desperdigados en Ucrania. “El viaje fue muy accidentado. Tuve que quedarme en la frontera como responsable de una veintena de niños, que al ser menores de edad y no viajar acompañados por sus tutores, no les dejaban pasar. El resto de la expedición pudo salir del país”, explica esta joven ucraniana.

Las familias aseguran que están haciendo todo lo posible y esperan que el desenlace derive en un final feliz, pero la urgencia de la situación hace que cada día que pase se convierta en una eternidad. “A través de una traductora y diversos contactos que teníamos en Kiev estábamos informados e intentábamos conseguir todos los papeles que nos solicitaban… pero finalmente les impidieron venir a España debido a una nueva ley que aprobaron y que dejaba en el limbo a estos chicos huérfanos”, aseguran apesadumbrados. “Sus tutores han autorizado su salida y saben que lo mejor para ellos es marcharse de la zona de conflicto, pero ahora resulta que con eso no basta…”.

BUSCANDO SOLUCIONES

La asociación, desde la que llevan un cuarto de siglo trayendo niños desde Ucrania, está haciendo todo lo posible para solventar esta rocambolesca historia, las familias también están intentando aportar su grano de arena y buscar soluciones a través de diferentes vías. “La embajada de España en Ucrania está cerrada y con la que ellos tienen en Madrid de momento nos está resultado imposible contactar. Hemos hablado con Gonzalo Palacín y Ana Alós, ambos senadores de la provincia de Huesca en el Gobierno de España para que muevan el asunto y nos ayuden. También hemos puesto en marcha una plataforma de recogida de firmas y estamos contactando con influencers para que se hagan eco y así hacerlo viral”. Además, la periodista de TVE Almudena Ariza fue a un orfanato en Leópolis para grabar una pieza sobre los huérfanos y se dio la casualidad que en la sala en la que estaba esperando estaban los niños de las familias mediocinqueñas, los cuales hablaban español. “Los grabaron y salieron en el telediario a nivel nacional. Ella nos está ayudando a dar a conocer lo que nos está sucediendo”, recalcan. Destacan que el asunto está en manos de un gabinete de abogados, pero de momento no han conseguido desatascar la situación de unos niños que, tras unos días en el orfanato, al menos han podido regresar a sus casas en Ucrania.

CONTACTO CONSTANTE

Las familias aseguran que mantienen un contacto permanente con los niños, que están en riesgo evidente, lo que les hace vivir con el miedo en el cuerpo. El sonido de los bombardeos es una constante y cuando escuchan los aviones volar, el pánico se apodera de ellos. “A pesar de que estamos haciendo todo lo posible, sentimos que los hemos abandonado…”, expresan unas familias que viven inmersas en una pesadilla. “Lo importante es sacarlos de allí cuanto antes, en el futuro ya veremos lo que sucederá. Acataremos lo que diga la ley, pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados”.

TESTIMONIO

A pesar de haber podido llegar a España, la situación de Yulia es de incertidumbre, en Ucrania sigue parte de su familia, incluida una hermana con problemas mentales, lo que dificulta la movilidad de sus padres. “Vivíamos en una de las ciudades que primero comenzaron a atacar, huimos a un pueblo pequeño situado a un centenar de kilómetros de nuestra casa. He intentado sacarlos del país, pero no ha sido posible. Esperemos que la guerra no llegue allí y puedan seguir tranquilos, pero estoy muy preocupada por ellos”, se sincera.

Cuando todo se normalice le gustaría regresar con su familia, pero no quiere hacer planes de futuro. “Todos conocemos personas que han muerto las últimas semanas debido al conflicto. Vivir esto es terrible, no puedo expresarlo con palabras… de un día a otro hemos tenido que dejar atrás nuestra vida, nuestra casa… está siendo un drama continuo. No se me olvidará nunca lo que estamos viviendo. Solo espero que pronto se llegue un acuerdo y que la guerra termine cuanto antes con el menor número posible de muertos”, concluye.

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