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martes, 21 septiembre, 2021

El verano llega cargado de desafíos y aprendizajes

La época estival, para muchos, es sinónimo de disfrute, tiempo en familia, y vacaciones. A otros, se le suman la incertidumbre de qué nuevos desafíos y aprendizajes traerán estos meses. Es el caso de las familias de la asociación AMO: al igual que para muchas familias de personas con necesidades educativas especiales o discapacidad, el verano se presenta como una temporada llena de retos.

El primero de ellos va en relación a los cambios de rutina que supone el periodo estival. Estos cambios, si no se trabajan con anterioridad, pueden alterar el bienestar de las personas con determinadas características (como las que están dentro del espectro del autismo). La necesidad de tener el control sobre las situaciones que viven es una característica muy frecuente en estas personas y la falta del mismo puede generar sensación de caos y situaciones de crisis.

Hablamos de cambios como el lugar al que ir de vacaciones, pero también de otros que pueden parecer mínimos a los ojos de las personas neurotípicas, como el de cambiar la vestimenta diaria a una más veraniega para sobrellevar el calor. La labor de familias y profesionales está en anticiparse a esos cambios e ir enseñándoles de forma progresiva a aceptarlos, comprenderlos y disfrutarlos.

Los apoyos visuales se convierten en grandes aliados en esta tarea: calendarios e historias sociales son los acompañantes de muchas familias durante estos meses. El objetivo: responder de forma visual a las preguntas de qué, dónde, cuándo, cómo, quién, y por qué ocurren las situaciones del “nuevo día a día”. Nada fácil si hablamos de una época en la que no suele haber rutinas marcadas y muchos días están basados en la improvisación.

Estas adaptaciones y apoyos son las que también se van trabajando junto a los monitores de las diferentes actividades veraniegas a los que acuden estos niños. Encontrar actividades de verano adaptadas es complicado por lo que la mayoría de las familias recurren a campus y campamentos ordinarios, sabiendo que no es la actividad más adecuada, aunque si la deseada. Las familias siguen, año tras año, intentando que sus hijos e hijas puedan participar de las actividades organizadas en nuestro entorno: quieren (necesitan) que disfruten igual que el resto de sus compañeros, que conozcan a otras personas de su edad y que quizá, lleguen a tener nuevos amigos.

Es por esta realidad y con el afán de hacer de nuestro entorno un lugar para todas las personas que la asociación AMO se mantiene en comunicación continua con los profesionales de las actividades veraniegas. Junto a ellos se realiza un trabajo en equipo para encontrar la mejor manera de actuar con cada niño, para que su estancia en la actividad sea lo más cómoda posible y para que pueda participar de las actividades propuestas con disfrute junto con el resto de sus compañeros.

Las actividades y el entorno no están adaptadas, pero si son adaptables. Y haciéndolo, es como se van dando pasos hacia la tan ansiada inclusión. Año tras año, desde la asociación comprueban como adaptaciones propuestas en las actividades, materiales realizados o recursos de regulación implantados en las aulas, ayudan no solo a los niños y jóvenes de la asociación, sino también al resto de sus compañeros. Una manera de demostrar, una vez más, que no hay que hacer mucho para conseguir entornos y actividades para todos.

Las familias y profesionales de la asociación AMO vuelven, un año más, en poner todo su empeño en que la palabra que defina este verano no sea DESAFÍO sino DISFRUTE. Está en manos del resto de la sociedad que este propósito se cumpla todos los veranos que están por venir.

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