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miércoles, 4 agosto, 2021

EL Ciudad de Monzón, un proyecto de presente con la vista puesta en el futuro

Después de un año completo sin disputar un partido oficial debido a la pandemia, las chicas del Ciudad de Monzón regresaron a la competición el pasado 21 de marzo. Tras meses de entrenamientos y muchas dudas sobre cuándo comenzaría la presente temporada, por fin el balón comenzó a rodar de nuevo y de esta forma la maquinaria del club ha podido retomar la normalidad, trabajando cada uno de sus integrantes en su parcela correspondiente. De momento la temporada marcha bien en lo deportivo, mejorando lo conseguido en el pasado curso. Mientras, desde la directiva miran el futuro con optimismo y con un sueño claro entre ceja y ceja: poner en marcha una academia en la que formar a las jóvenes jugadoras de la zona.

Hasta hace bien poco, la opción de jugar a fútbol en un equipo femenino federado en la comarca del Cinca Medio era un imposible. En la zona, únicamente la Peña Ferranca de Barbastro contaba con una estructura que permitía a las chicas poder practicar este deporte. En 2019 nació el Ciudad de Monzón, una entidad de nueva creación que surgió para paliar esta carencia y ofrecer a las féminas la posibilidad de competir en una liga federada, algo sin precedentes en la capital mediocinqueña. Años atrás se habían producido varios intentos, pero la iniciativa no paso de juntar a un grupo de chicas que entrenaban de vez en cuando y participaban en algún torneo. “Hace un par de años decidimos poner en marcha este proyecto, hicimos una primera reunión para informar a las interesadas, y lo cierto es que la respuesta fue incluso mayor de lo que esperábamos con cerca de cuarenta interesadas. Desde chicas jóvenes a otras más veteranas, algunas que no habían jugado nunca al fútbol, otras que tenían algo de experiencia con el fútbol sala y unas pocas que habían jugado en otros equipos de la territorial femenina. Había un denominador común, las ganas que tenían todas ellas”, explica Marius Augustín, manager general del club.

La pasada temporada (19/20) fue la primera que el equipo participó en una competición organizada por la Federación Aragonesa de Fútbol, en este caso la 2ª División Territorial. El equipo finalizó en mitad de la tabla, poco a poco fue cogiendo el pulso de la competición y salvo alguna excepción, las chicas fueron capaces de competir con todas sus rivales. En marzo irrumpió la covid-19 y la situación sanitaria provocó que la liga tuviera que paralizarse, una circunstancia que se ha prolongado durante 12 meses. “Todos teníamos muchas ganas de volver a disputar un partido. Ha sido un periodo de tiempo complicado. No queríamos engañar a las jugadoras diciéndoles fechas de inicio, porque realmente nadie sabía lo que podía pasar. Incluso existía la opción de que la temporada se suspendiera en su totalidad. A pesar de ello, han seguido viniendo a entrenar, han trabajado de forma disciplinada y han esperado con ganas e ilusión a que la liga comenzara”.

De momento el inicio está siendo prometedor y es que, de las cinco jornadas disputadas hasta ahora, el Ciudad de Monzón ha cosechado tres victorias, un empate y una derrota. Unos resultados que le sitúan provisionalmente en el segundo lugar de su grupo –formado por seis equipos-. Hay que recordar que el primer clasificado ascenderá de categoría a final de temporada, una meta que no es ni mucho menos el objetivo de la entidad; al menos de momento.

No hay dudas de que el fútbol femenino está en auge, en España está inmerso en un proceso de profesionalización para aquellas futbolistas que juegan en la máxima categoría. La retransmisión por televisión de varios partidos cada semana hace que su visibilidad haya aumentado considerablemente. Todo ello influye positivamente y se puede constatar en las gradas del Isidro Calderón cada vez que el equipo juega un partido. “Está viniendo bastante gente y eso siempre es un refuerzo positivo. Además, se quedan gratamente sorprendidos de lo que ven sobre el terreno de juego. Nuestro equipo tiene un buen centro del campo, intentamos tratar bien el balón y ser un conjunto con valores”, señala.

La plantilla está compuesta por 18 futbolistas –con edades comprendidas entre los 13 y los 35 años-, la gran mayoría de ellas de Monzón, aunque también hay varias de otras poblaciones de los alrededores, como por ejemplo Estadilla, Binaced o Belver. Se mantiene un bloque de jugadoras que ya formaron parte del equipo la pasada temporada y se han realizado varios fichajes que han permitido aumentar el nivel competitivo. El objetivo es seguir dando pasos al frente y poco a poco afianzar el proyecto. El club a pesar de que cuenta con una corta trayectoria, tiene un organigrama consolidado formado por personas con una amplia experiencia en el mundo del fútbol: Alberto Saura en la presidencia, Isabel Alcubierre es la secretaria, Felipe Burgos se encarga de las Relaciones Institucionales, el propio Marius Augustin como manager general, Alexis Burgos de entrenador y Dani Fumanal que completa el cuerpo técnico y ejerce también de director deportivo.

Actualmente existen alrededor de 40 equipos federados que compiten en las diferentes categorías, pero lo cierto es que, en la zona oriental de la provincia de Huesca, únicamente Fraga, Barbastro y ahora Monzón han apostado por ello. Hasta los 12 años las chicas pueden formar parte de los equipos federados masculinos, pero a partir de ese momento, una vez terminan su ciclo como Alevines, ya no pueden hacerlo. Por lo que muchas a esa edad se ven obligadas a jugar con las “veteranas” para seguir compitiendo. Para ofrecer posibilidades formativas desde pequeñas, el club tiene como objetivo a medio plazo intentar poner en marcha una academia que con el paso del tiempo pueda nutrir de jugadoras al primer equipo. También están en conversaciones con un club de Lérida con amplio recorrido en el fútbol femenino, con el cual esperan cerrar un convenio que sea positivo para ambas partes.

Por último, Marius no se quiero olvidar de los patrocinadores, sin los que sería imposible que esta iniciativa haya salido adelante. “Gracias a ellos las jugadoras no pagan ni un euro por jugar, costean los desplazamientos a los partidos, les proporcionan ropa de equipo, bolsa de entrenamiento e incluso botas. Hacemos un esfuerzo tremendo para conseguir apoyos que nos permitan ofrecer unas buenas condiciones a nuestras jugadoras. Estamos muy contentos porque hay un gran ambiente, aprenden rápido y estamos viendo una continua evolución en todos los aspectos”, señalan desde el club.

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